El arte de escuchar: escuchArte

“Cuando hablas, sólo repites lo que ya sabes; pero cuando escuchas, quizá aprendas algo nuevo”.

-DALAI LAMA

Entre las diferentes prácticas que puedes desarrollar en mindfulness, se encuentra la escucha profunda para focalizar la atención, a través del sentido del oído, evitando otras distracciones.

Cuando comiences a meditar, una de las primeras cosas que notarás, una vez que el sonido de la campana se desvanezca, son los sonidos de fondo, es el ruido del tráfico, voces murmuradas en el pasillo o tus vecinos si los tienes, o cualquier electrodoméstico… Cuando notes  cada uno, la idea es abandonar el hábito de nombrarlo y juzgarlo y sumergirte en la sensación pura de oír. De esta forma, todo lo que oyes se trata como igual, más allá de ser agradable o desagradable.

Puedes practicar la atención plena con cualquier tipo de sonidos que se hallen presentes, ya sean agradables o desagradables, ya que lo que buscamos es ejercitar la desidentificación, tanto de lo placentero como de lo desagradable, es decir, de practicar la escucha.

Los sonidos están llegando a tus oídos. Cuando te sientas o te tumbas a meditar, te dedicas deliberadamente a escuchar los sonidos que están presentes en ese instante.

Y así escuchando los sonidos en cada instante puedes lograr convertirte en ellos:

“Morar en la escucha, convertirse en la escucha, fundirse con la escucha -aunque, al comienzo, tal cosa sólo ocurra durante breves instantes- hasta que no haya nadie que escuche ni nada escuchado y sólo perdure la escucha, la escucha, la escucha… una conciencia pura sin centro, sin periferia, sin sujeto y sin objeto…” Jon Kabat -Zinn

Puedes practicar simplemente escuchando y permaneciendo en la conciencia pura de la escucha. En cualquier momento, como es natural, pueden aparecer pensamientos sobre lo que estás escuchando y los sentimientos que acompañan a esos pensamientos, un amplio abanico de emociones que te transmiten, y que dependen de los recuerdos, fantasías… evocados por los sonidos, cargas positivas, cargas negativas y cargas neutras. En cualquiera de los casos, se trata de dejar en primer plano la escucha pura y relegar, si es preciso -y lo cierto es que suele serlo-, a todo lo que no sea sonido, hasta que se desvanezca todo centro, todo escenario y todo trasfondo.

El arte de la meditación 
Es el arte de escuchar  
Con todo tu ser

Osho

 

Esther Fernández

 

Fuentes: La práctica de la atención plena, Jon Kabat-Zinn

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