El Arte de cuidar tus pensamientos

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se volverán hábitos. Cuida tus hábitos porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida.”

Esta reflexión de Gandhi ilustra muy bien el poder de los pensamientos en tu vida, merece la pena por tanto cuidarlos, ¿verdad? Pero, ¿cómo? ¿Cómo puedes cuidar tus pensamientos si no sabes lo que piensas, si no te adentras en tu interior?

Cuando la mente está alerta pero relajada deja paso a que surjan cualidades mentales como la claridad. Imagina un tarro de sedimentos que se agita constantemente, el agua parece turbia. Imagina que ahora dejas de agitarlo y lo colocas sobre el suelo. El agua se calma y al permitiendo que los sedimentos se posen en el suelo y se vuelve transparente.

La meditación es un proceso de conocimiento de nosotros mismos. Con este fin comencé mi camino en mindfulness haciendo un retiro hace años. Recuerdo que tras unas cuantas meditaciones – las primeras de mi vida sin saber de qué iba el tema- nos invitaron a escribir lo que habíamos sentido. Fue muy revelador conocer que el resto de participantes se enfrentaban a la misma cháchara interior que yo, y que en nuestra mente iban y venían pensamientos del tipo “Qué voy a comer hoy”, “Tengo que hacer esto o lo otro” ”¿Qué hago aquí?, ¿Lo estaré haciendo bien?”, “Tengo ganas de pasear” … u otros con una carga emocional que provocaban cascadas de pensamientos.  Me gustó aprenderlo a través de la práctica y mucho más permanecer inmóvil  junto a otras personas, entrar en la atmósfera especial que se genera al compartir espacio y meditación con otros.

Muchas personas cuando se acercan a la meditación piensan que van a dejar su mente en blanco, o relajarse… y lo que hace la mente, justamente, es pensar.

El reto no es eliminar los pensamientos sino cambiar tu relación con ellos.

Con mindfulness aprendes a observarlos y dejarlos pasar, como hojas que flotan en el agua, como nubes o como un tren… sin aferrarte a ellos, ni intentar que se vayan. El objetivo es que seas consciente, sin reaccionar, de lo que está pasando momento a momento, incluyendo tus pensamientos. Y así puedes descubrir los distintos procesos de pensamiento que ocupan tu mente.

 

Sólo cuando te vuelves consciente de tus pensamientos puedes asumir la responsabilidad del modo en que respondes a ellos, y encontrar formas nuevas y creativas de relacionarte con ellos.

No puedes impedir que aparezcan emociones o sentimientos malsanos, pero sí tienes el poder de dejarlos ir, cosa que puedes hacer si tienes la mente entrenada y detectas su aparición. Este estado de la mente Buda lo ilustra con la bella metáfora de “escribir sobre el agua”: cuando un pensamiento o una emoción malsano aparece en una mente iluminada es como si se escribiera sobre el agua y desaparece en el mismo momento que se escribe.

Aprender que los pensamientos no son hechos puede resultarte muy liberador cuando caes en la cuenta de que te has enredado en una espiral de pensamientos negativos.

Los pensamientos no son hechos me recuerdo a menudo, y cuando  logro crear distancia entre ellos y yo, y no hacerles caso, me siento libre de su narrativa catastrofista, como cuando, por ejemplo te viene un pensamiento que te dice que no vas a poder lograr esto o lo de más allá, que no eres capaz…

Con mindfulness puedes aprender a observar el pensamiento y reconocerlo como lo que es, un pensamiento y no la realidad.

El último día del retiro los rostros de los participantes se habían transformado. Y no era cosa mía, me encanta la fotografía y me fijo mucho en las miradas, en las expresiones. Estaban más luminosos y sonrientes, como si el mirar hacia nuestro interior hubiera encendido una luz.

Cada uno de nosotros tiene la capacidad de desarrollar una mente más ecuánime y compasiva. Y existen muchos métodos al alcance para lograrlo. En el siguiente post hablaremos de alguno de ellos.

 

Esther Fernández

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