Fotografía: Esther Fernández

El arte de conectar

Es muy habitual comer sin saborear la comida y también es muy frecuente no percibir el olor de la tierra húmeda después de la lluvia, la forma de las nubes, el atardecer, la gente que pasa a tu lado por la calle y hasta tocar a los demás sin apreciar las sensaciones que ese contacto transmite. El mundo nos toca, literalmente, de mil modos diferentes a través de los ojos, las orejas, la nariz, la lengua, el cuerpo y la mente… y no nos damos cuenta porque, la mayor parte del tiempo, estamos desconectados.

La práctica de la atención te enseña a escuchar a tu cuerpo a través de todas las ventanas sensoriales y a atender al flujo de tus pensamientos y sentimientos, iniciando así el proceso de restablecimiento y fortalecimiento de la conexión con tu propio paisaje. Conectar con tu vida interna y externa. Conectar con tus sensaciones, conectar con tus percepciones, conectar con tus impulsos, conectar con tus emociones, conectar con tus pensamientos, conectar con lo que dices y conectar con tu cuerpo. Conectar con el mundo de los sabores, los olores y el tacto. Conectar con el presente, el único instante al que puedes acceder. Conectar con los sonidos. Conectar con el mundo externo, con el efecto que provocas en los demás, con lo que les preocupa y les interesa. Conectar con tu paisaje interno y externo… y experimentar la vida como un milagro.

“Si volvemos a casa y advertimos que nuestro cuerpo porta cierta tensión o dolor, la plena consciencia nos permitirá ser conscientes de ello. La plena consciencia es aquello que nos permite volver a tomar contacto con lo que está ocurriendo en nuestro cuerpo, en nuestros sentimientos, en nuestro pensamiento y también en nuestro entorno en el momento presente. Nos permite estar plenamente presentes en el aquí y el ahora, mente y cuerpo unidos, conocedores de lo que acontece en nuestro interior y a nuestro alrededor. Y cuando somos conscientes de algo, nos concentramos en ello.

La concentración y el mindfulness son las energías centrales de la práctica espiritual. Podemos tomar el té en plena consciencia, desayunar en plena consciencia y ducharnos en plena consciencia; todo ello pasa a convertirse en nuestra práctica espiritual y nos proporciona fuerza para controlar las muchas dificultades que surgen en nuestra vida cotidiana y en la sociedad”. THICH NHAT HANH, La paz está en tu interior.

Fotografía: Esther Fernández

Puedes intentar aportar atención a cada momento, a cada tarea, experiencia y encuentro que la vida te depara. Esta atención alienta una familiaridad y una intimidad con el despliegue de tu vida, instante tras instante. De este modo te aproximas al bienestar y la armonía y, también, a la salud.

 

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