El Arte de la gratitud

“La gratitud es la memoria del corazón”. Lao Tse

Cuando apreciamos los aspectos pasados y presentes positivos en nuestras vidas, aquello que nos ha beneficiado de algún modo, crece un poderoso sentimiento de conexión entre nosotros y lo que nos rodea. Agradecer abre un camino hacia emociones positivas. Diversos estudios han demostrado la correlación entre la gratitud y el aumento de bienestar: practicar el agradecimiento puede mejorar nuestro bienestar y el bienestar de los que nos rodean.

Para practicar la gratitud, debemos practicar la atención. Cuando estamos realmente presente en el momento, vemos la belleza que nos rodea. 

 

Muchos de nosotros vivimos una gran parte de nuestras vidas con los ojos cerrados a una gran cantidad de la realidad, viendo sólo lo que queremos ver. Otros tienen una tendencia a centrarse demasiado en lo negativo en sus vidas y en el mundo, lo que lleva igualmente a una visión distorsionada de la realidad. La atención plena deja los juicios fuera, simplemente observa y acepta todo con plena conciencia. Cuando se empieza a reflexionar sobre todo lo que se puede agradecer con las actitudes de mindfulness, el mundo puede empezar a parecer un poco diferente.

La gratitud es una habilidad que puede ser desarrollada y fortalecida con la práctica de la atención plena. Al dirigir la atención a lo que hay de bueno en el mundo, es natural sentir un mayor sentido de alegría. No obstante, es importante señalar que no se trata de negar lo que está mal, únicamente reconocer lo positivo y evitar lo negativo nos puede causar mucho sufrimiento. Pero darse cuenta de las cosas buenas, cuándo y dónde existen, nos ayuda a sacarnos de la espiral de ver el mundo como un mal lugar donde suceden cosas malas.

Según Robert Emmons, uno de los líderes en la investigación de la gratitud, reporta una serie de beneficios físicos, psicológicos y sociales. Está científicamente demostrado: irradiar gratitud al mundo es la forma más sencilla y efectiva de alcanzar la felicidad, pero también de dormir mejor, recibir más amor, reducir el estrés y disfrutar más de la vida en todos los sentidos.

“La raíz de todo bien reposa en la tierra de la gratitud.” Dalai Lama

¿Cómo funciona la gratitud?

Cuando buscamos cosas que agradecer, esto activa la parte del cerebro que libera dopamina (la hormona de sentirse bien) y también puede aumentar la producción de serotonina (bajos niveles de este neurotransmisor se asocian con la depresión).

La gratitud puede cambiar nuestros hábitos de pensamiento. Detectar con regularidad las cosas buenas de nuestra vida también puede hacer que sea más probable que, aun cuando no estamos en busca de ellas, las veamos y apreciemos.

Y la gratitud funciona a nivel social también. Nos puede ayudar a sentirnos más conectados con otros, lo que a su vez se traduce en una mejora de nuestro bienestar.

Una forma sencilla para cultivar la gratitud:

Todas las noches, antes de irte a la cama, piensa en tres cosas que te han sucedido a lo largo del día por las que puedes experimentar gratitud. Habrá días en que todo ha salido mal y te resultará más difícil encontrar esas razones, pero si las buscas, seguro que descubrirás que existen siempre. El simple hecho de respirar y estar vivo es una razón más que suficientes para sentirse agradecido.

 

Puedes leer también: Cultivar el poder de la gratitud: el diario de gratitud

¿Qué tres cosas puedes agradecer hoy?

Cierra los ojos. Toma unas respiraciones profundas y tómate tu tiempo para apreciarlas.

Dedica unos instantes a dar gracias a la vida.

Puedes inspirarte la letra de esta canción:

https://www.youtube.com/watch?v=WyOJ-A5iv5I

 

Esther Fernández

 

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